El pueblo de Jess se mantiene muy pendiente de que se le haga justicia, aunque su asesino Carlos N ya está detenido, familiares, amigos y habitantes de Xico esperan todo el peso de la ley en contra del ebrio que lo arrolló.
El pueblo sigue consternado y no se relaja ni un apice aguardando que se haga justicia sí o sí, no bastaron dos días de velorio en este pueblo mágico para apaciguar por lo menos un poco el dolor.
Sus paisanos, solidarios como es la máxima en los xiqueños bien nacidos, no han dejado ni un instante sola a su familia y su pequeño Balam de apenas 8 años de edad, no hablan de otra cosa que no sea la aplicación de la ley.
La historia no miente, Xico siempre ha sido un pueblo organizado cuando de defender sus derechos se trata y de impedir las injusticias o la falta de aplicación de la ley.
Los xiqueños aún se siguen preguntando quién o quienes no hicieron bien su trabajo para impedir que un ebrio manejara a esa velocidad con absoluta libertad, pero si de algo están completamente seguros es de que no habrá ninguna autoridad que tenga el valor civil para responder a este cuestionamiento y sólo esperan que el caso llegue al juez o jueza y lo vinculen sin ninguna duda a proceso, porque no sobra decir de ninguna manera que estarán siempre dispuestos de llegar hasta las últimas consecuencias.